¿Lo estaré haciendo bien cómo madre?

Hoy quiero hablarte de este miedo profundo que ronda en nuestra cabeza cada vez que hacemos algo, que en cierta medida, nos hemos comprometido a no hacerlo. -En este post te contaré una experiencia personal y un ejercicio para que puedas soltar esta idea dolorosa-

¿Pero, entonces qué nos pasa? ¿Por qué impulsivamente lo hacemos? ¿Por qué nuestra buenas intenciones se disuelve en una explosión de ira? 

Lo cierto es que este miedo nos atormentará por el resto de nuestras vidas haciendo que el sentimiento de culpa se incremente, sino decidimos observar el por qué nos domina, para luego poder liberarnos de esa vocecita que nos atrapa en los mismos errores.

Este fue mi gran aprendizaje que lo convertí en un mantra diario ¿conoces los mantras? 

Pasemos entonces a la acción, antes de invitarte a esta reflexión, quiero que empieces a darte cuenta que es SOLO UNA HISTORIA DE DOLOR que se remonta a la relación que tuviste con tu mamá. En esas memorias emocionales inconscientes, tienes un recuerdo de cómo mamá o el cuidador te hizo sentir a lo largo de esos primeros años de vida. 

Desde que nuestro hijo nace, nos hacemos como una promesa inconsciente de “no hacer lo que mamá nos hizo” o “tratar de replicar la crianza de mamá”. Y esto no lleva a la comparación constante de estar midiendo tus acciones con respecto a esa promesa. Además, hemos de tener en cuenta que muchas personas nos dicen los pasos y las formas de cómo educar al niño feliz, sin tener en cuenta tu mundo interno.

Y todo esto, nos deja en una confusión que hace más fuerte ese “impulso irracional” de evaluarnos como buenas o malas madres, y de la misma manera etiquetamos a nuestros hijos. Simplemente, porque un temor inconsciente está saliendo a la superficie. Ahí es donde debemos llevar toda nuestra atención.

Por eso, hoy quiero invitarte a que hagas una observación no desde el comportamiento, sino desde una perspectiva más amplia y, lleves toda tu atención hacia tu mundo interno.


Haz el siguiente ejercicio de reflexión, porque al final del día, lo único que necesitas hacer para dejar de juzgarte es darte cuenta que está en tus manos continuar cargando ciertos resentimientos o dejar de escuchar la voz de la duda, para poder elegir responder con calma. 

  • ¿Cuándo se activa esa duda en tu cabeza? ¿Qué hace tu pequeño para que se haga un corto circuito en tu cabeza?
  • ¿Qué es lo que no haces bien como madre? ¿Qué conexión tiene eso con la memoria de dolor que guardas hacia mamá, es decir, que le reprochas a mamá? 
  • ¿cómo percibes el equivocarte en tu vida? 
  • ¿Tienes miedo a que tu hijo te rechace?
  • ¿Cuál es el ideal que tienes de “hacerlo bien como madre”?
  • ¿Qué crees que necesitas para sentir que lo haces bien?
  • ¿Te críticas mucho? ¿No sientes el suficiente apoyo?
  • ¿cómo te hace sentir y reaccionar ese miedo? ¿sientes culpa? ¿Sientes rabia? ¿qué sientes?

Después de hacerte estas preguntas deja que pasen unos días de observación y date cuenta como ese temor es un reproche que le haces a tus padres por esa huella emocional que llevas contigo, o a lo mejor, sientes que mamá lo hace mucho mejor que tú.

También, podría ser que te estés comparando con el ideal de una madre consciente, moderna y pacífica, o las madres que salen en las redes sociales mostrando tan solo un lado del camino. En definitiva, mira como la comparación es protagonista en este miedo.

Te voy a contar dos historias personales del momento en que abrí mis ojos y decidí no darle más energía a esa duda.

🙄 Sentía que no era buena madre porque no podía pasarme, literalmente hablando, todo el día jugando con mi hijo. Era como si un impulso me dijera que si no jugaba con él entonces lo habría abandonado. Y una vez hablando con mamá, me contó que lo que más le reproche durante la infancia fue “tú no juegas conmigo”, y esa ausencia de mamá se quedó grabada en mi mente como una experiencia de rechazo y abandono. Esto dicho en palabras, hasta luce simple, pero el proceso emocional en la mayoría de los casos es bastante incomodo, y por eso tendemos a rechazarlo y proyectarlo en nuestros comportamientos.

Si está siguiendo mi historia - mi promesa inconsciente fue; cuando tenga un hijo debo jugar con él para que no sienta lo mismo que yo- y taran. Eso se convirtió en lucha interna de crítica, culpa y mucho cansancio. Para posteriormente, tener la libertad de dejar ir el abandono. 

😡Siguiendo con la historia del mundo del juego, me doy cuenta que también me comparo con mi esposo, quién es un padre maravilloso, veo que a él le resulta muy fácil pasarse mucho rato jugando, entiende su mundo, se ríen, juegan y yo, me quedo pensando ¿por qué el jugar no fluye en mí de forma natural?

Y de una cosa tan pequeña como esta yo hacia un mundo muy grande. Simplemente porque yo tenía que sanar esa historia dolorosa de mi infancia. Y esto lo hice a través del perdón a mamá, el perdonar el abandono y soltar todo ese equipaje mental.

Del perdón, te hablaré más adelante porque es la clave para soltar todo resentimiento y poder criar desde la libertad con mucho amor. Y te lo puedo asegurar por experiencia propia y porque lo veo a diario en las consultas privadas y en los programas online.

En definitiva, quiero dejarte esta reflexión y la herramienta de la observación para que dejes de creerle a la voz de que te dice “será que lo estoy haciendo bien” 

Si día a día buscas la forma de aprender a ver la maternidad como un viaje donde te verás cometiendo muchos errores y aprendiendo de ellos.

Y sabes que, tus miedos solo necesitan ser escuchados y descartados.

Estaré encantada de leer tu historia y de recibir tus preguntas por si deseas que hable de algo en concreto en el siguiente podcast.

Un abrazo enorme,

Recuerda que estamos aquí para apoyarnos, aprender y vivir cada instante de la maternidad con pasión y alegría.

Lucy franco.

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